Arsenio Erico
El delantero del
Rojo quedó en la historia con sus 293 gritos que lo convirtieron en el máximo
goleador del fútbol argentino. Aquí su vida...

Foto: Revista El Gráfico |
Nombre Completo
Arsenio Pastor Erico Martínez
Nacimiento
30 de marzo de 1915, en la ciudad de Asunción, Paraguay.
Fallecimiento
23 de julio de 1977. |
Estadísticas
|
AÑO
|
PARTIDOS
|
GOLES
|
|
1934
|
21
|
12
|
|
1935
|
18
|
22
|
|
1936
|
26
|
21
|
|
1937
|
34
|
47
|
|
1938
|
30
|
43
|
|
1939
|
32
|
40
|
|
1940
|
30
|
29
|
|
1941
|
27
|
26
|
|
1942
|
3
|
0
|
|
1943
|
29
|
17
|
|
1944
|
26
|
12
|
|
1945
|
30
|
20
|
|
1946
|
19
|
4
|
|
1947
|
7
|
0
|
|
TOTALES
|
332
|
293
|
|
Nadie
gritó tantas veces como él. Arsenio Erico está en todos los libros que hablen
del fútbol de este país porque es dueño de un récord difícil de superar: es
el máximo goleador con 293 conquistas, una más que Angel Labruna.
Su estilo fue inigualable. Saltaba más que cualquiera de sus rivales y hasta le
ganaba a los arqueros que estiraban sus brazos para quedarse con la pelota. Como
buen paraguayo, el juego aéreo era su especialidad. Nadie podía frenarlo
cuando iba a buscar el cabezazo. Erico comenzó a jugar al fútbol
en el Colegio Salesiano de Vista Alegre y a los once años se incorporó a
Nacional de su país. A los quince, debutó en Primera. Su agilidad y sus estéticas
contorsiones cada vez que se elevaba llamaban la atención en Paraguay. Y cuando
se declaró la Guerra del Chaco, que enfrentó a paraguayos y bolivianos, integró
el equipo de la Cruz Roja que jugó en Uruguay y Argentina para recaudar fondos
para los damnificados.
Así fue como su juego cruzó las fronteras. Y en Argentina dos clubes lo vieron
con buenos ojos: River e Independiente. Los de Avellaneda quisieron contratarlo
en el vestuario de Boca después de uno de los partidos de la Cruz Roja. Pero
como Erico era menor de edad, un teniente coronel les explicó a los dirigentes
que no estaban en condiciones de ceder el pase porque podían declarar al
delantero como desertor. Igualmente, siguieron con las negociaciones y
consiguieron incorporarlo a cambio de los 12 mil pesos que les pagaron a
Nacional de Asunción.
Pero antes, River también había hecho un intento por quedarse con el goleador.
Sin embargo, el que no quiso ir a Núñez fue el Erico: "Si era por River,
hubiera jugado para ellos. Pero estaba Bernabé Ferreyra y ¿qué iba a hacer yo
ahí? Por eso le disparé", contó después el delantero.racias al gol.
Erico llegó a Independiente en el 34 y se adueñó de la camiseta número 9 por
12 años. Su debut fue el 6 de mayo del 34 ante Boca, pero no convirtió, aunque
sus principios estaban claros: "Quiero darle al público el gol, que es lo
que más se celebra". Una semana después cumplió su promesa: le marcó
dos a Chacarita. Allí comenzó su cosecha. Esa que lo llevó a ser el máximo
goleador del fútbol argentino. Además, fue goleador en los campeonatos de 37,
38 y 39 y en esos dos últimos años también fue campeón con el Rojo.racias a
su buen rendimiento, Erico exigió un aumento en el 41. Enojado porque no se lo
daban, decidió irse a su país a jugar para Paraguay ante Argentina por la Copa
Chevallier Boutell. Pero Independiente reclamó ante la AFA y el partido se
suspendió. Igual, los dirigentes tuvieron que viajar a Asunción para
convencerlo para que volviera. Al final, lo hizo pero consiguió firmar por más
plata.
Entre sus 293 goles, hubo uno que entró en la leyenda: uno a Boca que se cansó
de contar en cuanta nota le hicieron. Erico se tiró en palomita para cabecear
un centro, pero se pasó. Entonces, antes de caer al piso le dio a la pelota con
el taco y la mandó a la red. Pero sus goles no le valieron sólo mejoras en sus
contratos sino que también logró un premio. Aunque casi lo pierde por su
culpa...
Junto a Juan José Maril,
Vicente de la Mata, Oscar Sastre y Juan José Zorrilla formó una delantera tan
recordada como La Máquina de River. Se fue de Independiente en 1946 después de
jugar 325 partidos, con un promedio de gol de 0,882 por encuentro. Un problema
en los meniscos lo complicó. No se recuperó bien y su juego decayó. Antes de
volver a Paraguay jugó siete partidos en Huracán, pero no hizo goles. Se retiró
en Sol de América tras un paso por Nacional, el club donde se había iniciado.
Murió el 23 de julio de 1977, luego de que le amputaran la pierna izquierda a
la altura del muslo. Un problema arterial le había producido gangrena. Pero ya
había dejado una marca. No sólo con sus goles, sino también con sus palabras:
en el 75, tres años antes del Mundial que ganó Argentina, dijo que el único
delantero parecido a él era Mario Kempes. "Tiene pasta. Va bien al
cabezazo, es fuerte y juega con las dos piernas". Algo sabía.
Siempre estaba ahí para meterla
F. Varallo (Amigo de Erico)
Arsenio Erico fue un fenómeno como jugador además de ser un señor como
persona. Su mejor arma era cuando saltaba. Les ganaba a los arqueros y metía
todos los goles de cabeza. No era como Bernabé Ferreyra de hacer goles
espectaculares, pero siempre estaba ahí. Cualquier rebote, cualquier pelota que
le quedaba, era gol. Le pegaba bien y de cabeza era un fenómeno.
Todos recuerdan la anécdota de cuando estaba por ganar el premio de los
cigarrillos 43: me confesó que una pelota la dejó pasar para que la metiera otro
así no se perdía la plata.
Se
planto en 43 Goles
Héctor Degiorgi. Hijo
de Rosendo Degiorgi, fundador de Independiente. Vio jugar al equipo.
Una de las
anécdotas más recordadas del primer título de 1938 fue que la tabacalera Picardo, que fabricaba los cigarrillos 43,
que después se llamaron 43/70, le dio un premio a Arsenio Erico por sumar esa
cantidad de goles en el campeonato. Pero faltando dos fechas, el paraguayo ya
había llegado a los 43 y en esos partidos cada vez que estaba por meter uno le
tocaba la pelota a Antonio Sastre o a Vicente de la Mata para no pasarse. Se
cuidó y se quedó con el premio.
Sastre, Erico y De la Mata formaron una delantera extraordinaria. Se entendían
de memoria y no los podían parar. Si no habían podido ser campeones antes fue
porque eran muchos los equipos que estaban integrados por grandes jugadores y
todos estaban en la pelea por el título.
Pero se veía venir que Independiente iba a ser el campeón en cualquier
momento. Y despejó todas las dudas con la campaña que realizó en los últimos
diez partidos de ese año. Ganó los diez y metió 45 goles, una cifra
espectacular. En total, ese torneo metió 115. Así pasó a River por dos
puntos.
Pero no todo lo bueno estaba en el ataque. Ese equipo de Independiente tuvo a
uno de los mejores arqueros de la historia del club: Fernando Bello. Un señor
del arco. Además, estaban Celestino Martínez y Raúl Leguizamón, los otros
hombres importantes del plantel.
|
|